La lentitud de mis pies descalzos se esculpe sobre la movediza arena. El sol se oculta en el remoto horizonte, llevándose consigo mis más compungidos y anhelantes deseos, dejándome solo el pardillo tono de su partida y el soplo indómito de su adiós.
He caminado cuantiosas tardes por este lugar, deseando cincelar mis melancólicos recuerdos en algún rincón escondido de la inconstante arena, para que junto a ella, sean trasladados a merced de la ambición del viento He querido y hasta he implorado que también logre llevarse las amargas lágrimas que solo consiguen lacerarme el alma...pero el peso esta encima de mi, todavía.
Asimismo, he dejado zumbar mi suplicio inmutable al mar, a aquella traviesa y risueña adolescente azulada, para que dibuje en mis labios una sonrisa real, una alegría constante y el armonioso reventar de una risa similar a la melodía que libran sus olas, al chocar con el silbido apacible del aura tropical.
Pero no me he admitido aun, el atrevimiento de invocar algo que no creo merecer...algo deliciosamente apetecible para mi desconsolado corazón y demasiado lejano a la vez.
Por eso, he preferido soñarte en secreto, traerte a mí, en momentos silenciosos como estos, y no es difícil, tu rostro parece dibujado con exactitud para caber en mi memoria, como el único recuerdo almacenado, como el pasado y presente ideal que no me concedieron vivir. Tu voz, llega junto al viento, suave y melodioso, para posarse en mis oídos, cosquillearlos con una canción y robarme risas, suspiros confundidos con la fascinación del cercano anochecer.
Las distancias entre tú y yo consiguen acortarse, aunque ni siquiera lo imagines.
Sabes que existo, apiñada entre los millones que te aman y corean tu nombre, una fan mas entre la multitud. Mi amor esta fundado no solo en el deslumbramiento de tu figura, sino también en la admiración y el respeto de tu entero ser...
Me atreveré a que esta utopía sea completa, voy a gritar hasta que el mar ocasione un arrebatado tsunami*...
--¡¡ te amo Michael Jackson!! ¡Te amooooooo!—pero mi sofocado grito se ve interrumpido por otro de una potente voz femenina.
--¡hey muchacha loca! Si no ingresas en este mismo instante voy a enviarte a un manicomio—su ademan es todavía mas enérgico que su voz, yo la diviso desde lejos y aun así logro sentir la fuerza de su orden.
--¡ya voy! Solo un minuto mas—respondo dando vueltas como un ventilador, fresca y contenta, como si mis suplicas habrían sido escuchadas... o bueno, al menos he logrado desfogar mis sentimientos

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